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Desde los líderes afro de los 60 a Obama (1) MALCOLM X

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febrero 11, 2013 por ofeliaeol

“Para comprender a alguien, hay que conocer toda su vida, remontarse hasta el nacimiento” afirmó Malcolm X en su autobiografía. Considerando ciertas sus palabras, podemos ir más allá y afirmar que para conocer a alguien hay que remontarse a antes de su nacimiento, en tanto que la historia y el legado que heredamos cada uno también forman parte de nuestras vidas.
Hay numerosos reportajes biográficos de Barack Obama en los cuales se cita la influencia de Martin Luther King en su carrera a la presidencia, sin embargo son menos aquellos en los que se menciona a Malcolm X. Lo cual podemos afirmar que es poco justo porque, aunque ambos líderes fueron antagónicos, los dos formaron parte fundamental de la causa afro-americana en los convulsos años sesenta; los dos traspasaron las fronteras norteamericanas, y son parte del legado histórico-cultural de la comunidad afro en general y de Barack Obama en particular.
Muchos consideramos que el sueño de Luther King se está cumpliendo con la llegada al poder de Barack Obama en 2008 y reafirmándose con su reelección (el propio Obama dijo de sí mismo “El cambio es él”, refiriéndose al hecho de que un afro-americano hubiera sido elegido Presidente de los Estados Unidos por primera vez en la historia), otros añaden que al final quién fue un líder visionario fue King y no Malcolm X. Es cierto que el mensaje de King ha calado con más fuerza en la población norteamericana en general, y que su discurso pacifista e integrador sigue siendo un referente universal en la lucha por los Derechos Humanos. Pero también es cierto que el mensaje de Malcolm X de recuperación de la identidad, de conocer las raíces de su pueblo y en definitiva de recuperar la dignidad también sigue siendo un referente común y esencial para la comunidad negra mundial.

“Nunca emulo a hombres blancos ni a hombres negros cuyos retos no coincidieron con mis propios retos.
Mi legado son la figura de mi padre, el hombre negro (musulman), el hijo de África; Martin y Malcolm, DuBois y Mandela.”
Barack Hussein Obama.

A pesar de que sus trayectorias fueron muy diferentes, al final de sus vidas ambos deseaban ante todo que el afro-americano recuperara la dignidad y logrará poder vivir en plena libertad e igualdad en el país donde había nacido, pero sin coincidir en los medios que consideraban necesarios para lograr tal fin, y esto en gran medida se debió a lo distinto de sus experiencias vitales.

Encuentro de Malcolm X y Luther King en Washington D.C., el 26 de marzo de 1964, tras una rueda de prensa anterior al discurso sobre la ley de los Derechos Civiles en el Senado, al que asistieron ambos.
Fue la única vez que coincidieron.

A explicar sus biografías y la influencia de sus discursos en la comunidad negra y en el discurso del recientemente reelegido Presidente de los EEUU, Barack Hussein Obama, dedicaremos tres entradas en este blog, la presente incluida.
Comenzaremos analizando las biografías y las estrategias de igualdad racial y Derechos Humanos que siguieron, Malcolm X y Martin Luther King. Y a partir de sus relatos vitales, en un tercer y último artículo trataremos de responder a las siguientes preguntas: ¿cómo ha influido cada uno de estos dos activistas en los cambios raciales operados en las últimas décadas?, ¿qué discurso ha calado más en la comunidad negra de hoy día? ¿Y en Barack Hussein Obama?
Es obvio que para entender la vida de cualquier persona hay que entender su tiempo y en ese sentido hay que encuadrar la figura de Malcolm X (protagonista de este artículo a partir de esta línea) en unos EEUU donde en la mayoría de los estados del norte no existían leyes segregacionistas pero sí duras condiciones económicas que separaban incluso igual o más cruelmente al negro del blanco que en el sur, donde sí existían en muchos estados leyes basadas en la filosofía “separados pero iguales”.

MALCOLM X

Un chico negro del norte

Desde muy reciente edad Malcolm tuvo una sensibilidad racial especial, incluso podríamos afirmar que ya durante su gestación sufrió lo que implicaba ser negro en los Estados Unidos a principios del siglo XX, pues su madre fue amenazada por el Ku Klux Klan mientras estaba embarazada de él.

Malcolm Little nace el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska, en el seno de una familia humilde. Su padre, Earl Little, era ministro de la Iglesia baptista y activista de la Universal Negro Improvement Association, liderada por Marcus Garvey, y su madre, Louise Norton Little Bouble, había nacido en las Antillas británicas, como fruto de la violación de un escocés a la abuela de Malcolm. Resulta fundamental en su vida el hecho de que heredó la tez más clara de su madre, siendo el más claro de sus ocho hijos, y que tenía el pelo rojizo, lo cual paradójicamente le convirtió en el predilecto de su padre de piel totalmente oscura y el más castigado por su madre, que del mismo modo que más tarde Malcolm, se avergonzaba y rechazaba su origen mestizo.

Los padres de Malcolm, Louise y Earl Little.

Su educación fue muy severa y su infancia estuvo marcada por las discusiones de sus progenitores y por la obligación de mudarse continuamente, a causa de que sufrían amenazas y ataques por parte de grupos racistas. Al final, su padre murió en 1931 atropellado por un tranvía, las autoridades dictaminaron que fue un accidente pero Malcolm siempre pensó que había sido asesinado por la Black Legion, un grupo supremacista blanco. Él nunca se había sentido identificado con la faceta religiosa de su padre, ni con la Iglesia baptista ni con la figura de Jesucristo, pero sí admiraba su faceta como activista y el discurso nacionalista de Marcus Garvey, quién proclamaba la vuelta a África y que ésta fuera gobernada por hombres negros, incidiendo en el desconocimiento por parte la comunidad afro-americana de sus raíces y en la consiguiente falta de identidad, que Malcolm intuyó ya entonces. Es curioso como explica que de niño imaginaba África llena de salvajes desnudos, de monos, tigres y selvas donde hacía un calor aplastante.

Marcus Garvey, fundador de la Asociación Universal de Desarrollo Negro y la Liga de Comunidades Africanas (UNIA)

Tras la muerte del padre, la familia intentó continuar unida, pero no fue posible. Previniendo su posible muerte violenta, les había dejado dos pólizas de seguro de vida, pero solo recibieron la más pequeña por problemas con la aseguradora. Problemas que del sentir de Malcolm se desprende no hubiera tenido una familia blanca en la misma situación. En plena Depresión económica, esto les condujo a la miseria y a que su madre, quién sufría problemas nerviosos, fuera ingresada en un hospital psiquiátrico estatal de Michigan, donde permaneció 26 años. Para el joven Malcolm los responsables principales de la separación de su familia fueron Asuntos Sociales, que “les perseguían”, e ideológicamente es revelador que considerara que con su madre “la sociedad había faltado a su deber, se había mostrado hipócrita, avara e inhumana”.

Una vez separada la familia, Malcolm vivió en varios lugares y aunque era buen estudiante empezó a ser un chico problemático, lo cual le llevó a un centro de rehabilitación y a vivir con una familia blanca que le inscribió en un instituto donde era el único chico negro. En esta etapa vital se refiere a sí mismo como “La mascota” y explica que se sentía así porque aunque le trataban bien, no lo hacían con el amor propio hacia las personas, sino con cariño, y que incluso hablaban de él estando presente “como quien habla en presencia de un canario”, pues no pensaban que “era capaz de entender”. Por primera vez sintió lo que significaba ser diferente y comenzó a rechazar que le denominaran nigger, darkie o rastus, pues tomo conciencia de que tenían connotaciones denigrantes. La gota que colmó el vaso fue la afirmación de su profesor de que aspirar a ser abogado no era un “objetivo realista para un negro” y que debía pensar en formarse en algún oficio propio para él. Malcolm afirmaba que en esa época se esforzó por integrarse y que tuvo que concluir que “el blanco nunca ve al negro como se ve a sí mismo”, y decidió volver con “los suyos”.

Tras recorrer nuevamente varias casas de acogida, conoce a su hermanastra Ella Little, hija mayor del primer matrimonio de su padre, a quién describe como la primera persona negra que conoció orgullosa de serlo. Ella le invitó a pasar un verano en Boston y allí se trasladó en 1941. Trabajó con una compañía de ferrocarril y como limpiabotas en una discoteca. Empieza entonces a fumar, beber, jugar y salir con mujeres, preferentemente blancas, ya que los hermanos negros admiraban a quienes salían con chicas blancas. Por otro lado, en esta época comienza a ser muy crítico con los negros de clase media, a quienes describe como “cerebros lavados” que “se morían por imitar a los blancos” arrastrándose hacia la “indignidad del autoengaño” y la “pérdida del sentido de la identidad”. El mismo consideraba que durante su época de estudiante en Michigan fue un “negro burgués cristiano con cerebro lavado”.

En 1948 se mudó a Nueva York y en Harlem se involucró en el narcotráfico, el juego, el crimen organizado, el robo y el proxenetismo. Todo ello influirá para que posteriormente, cuando se convierta al Islam, quiera ser el más moral e íntegro. Malcolm repetía constantemente que sabía lo que es ser un pecador y lo que llevaba al hombre negro, segregado y discriminado, a querer ser como el blanco o a caer en la delincuencia y la inmoralidad. Concluyó que estaba predestinado a “caer hondo” como preparación para ser un buen musulmán y desde su experiencia comprender plenamente las enseñanzas del Islam.

El jóven Malcolm Little

La transformación

A finales de 1945 regresó a Boston, donde junto íntimo amigo, su amante (una mujer blanca casada, con quien llevaba saliendo unos años) y la hermana de ésta organizaron una banda de robos a casas de blancos ricos. A pesar de su dilatada vida delictiva hasta entonces nunca había sido detenido, pero aún siendo su primer delito oficial, la pena de 8 a 10 años para él y su amigo. Consideraron que no les juzgaron tan rigurosamente por su delito, sino por relacionarse con buenas chicas blancas, cuya pena fue mucho más indulgente.

Malcolm condenado. Comienza a cumplir condena el 27 de febrero de 1946.

En la cárcel le llamaban “Satanás” por su rechazo a la religión y a todo, sin embargo ahí conoció a “Bimbi”, un hombre educado por sus propios medios y la admiración que le suscitó que se hiciera respetar “solo con el poder de las palabras”, le llevó a desarrollar un interés casi obsesivo por la lectura y una sed inagotable de conocimientos. En la cárcel realizó todos los cursos que pudo y exprimió al máximo las estanterías de las bibliotecas. Allí desarrolló la confianza en su propia valía, la disciplina necesaria para el estudio y el trabajo. El mismo afirmó:

“La educación es el pasaporte hacia el futuro, el mañana pertenece a aquellos se preparan para él en el día de hoy”.

Estando inmerso en este proceso de cambio, sus hermanos le hablan de los musulmanes negros y del líder de la Nación del Islam: Elijah Muhammad. Si bien en un principio no se mostró interesado, una carta de su hermano en la cual le decía “te mostraré como salir de la cárcel” le condujo a convertirse al Islam e iniciar una intensa correspondencia con Muhammad.

Elijah Muhammad (1897-1975), líder religioso de la Nación del Islam.

Malcolm describió su paso por la cárcel como una “rehabilitación espiritual”, que le llevó a reflexionar sobre su verdadera identidad y las injustitas raciales a las que estaba sometido el hombre negro, frente al “demonio blanco”.

Un enérgico e integro activista

El 7 de agosto de 1952 recibió la libertad condicional y abandonó la cárcel, comenzando así su vida como activista de la Nación del Islam. Cambió su apellido a la ‘X’ musulmana, que para él reemplazaba el nombre que “algún diablo de ojos azules llamado Little impuso a mis antepasados paternos”.

La dedicación a la Nación del Islam y al proselitismo de Malcolm X fue total. Fue nombrado asistente del ministro del Templo Número Uno en Detroit, fundó el Templo Número Once en Boston, amplió el Templo Número Doce en Filadelfia, fue elegido dirigente el Templo Número Siete en Harlem y portavoz nacional, además de su cargo de director del periódico de la Nación del Islam. Asimismo, contribuyó al aumento de afiliados, de 500 en 1952 a 25.000 en 1963, e inspiró al boxeador Cassius Clay (posteriormente Muhammad Ali) a unirse a ellos. Quién más tarde abandonaría la Nación del Islam y se uniría al Islam con él.

Malcolm X y Muhammad Ali en familia

Promovió las enseñanzas religiosas de Elijah Muhammad con una fe total en él y su discurso en esta etapa fue extremadamente tajante y nada integrador. Se refirió a los blancos como “diablos”, defendió una teoría genética formulada para demostrar la superioridad del negro sobre el blanco y predijo el regreso del hombre negro a su lugar natural en lo más alto y al blanco, a quién consideraba culpable del “blaqueamiento” de la historia, al suyo: el más bajo.

Para una persona blanca, ciertamente los discursos de Malcolm X en esta etapa resultan hirientes, lo cual, después del choque inicial, ayuda a entender como un afro-americano de aquel tiempo podía sentirse en su día a día y también como una persona de cualquier raza se siente cuando sufre racismo o se enfrenta a un discurso discriminador, sea cual sea la fobia que lo provoca.

Malcolm X fue el discípulo más recto y fiel de Elijah Muhammad, hasta el punto de seguir sus palabras incluso en lo personal. Así, siguiendo su consejo, en 1958 se casó con  Betty Shabazz en Lansing, Michigan, con quién tuvo seis hijos.

Betty Shabazz (1934–1997)

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El líder y su propio discurso “contra el sistema”

En 1959 Malcolm X comenzó a ser masivamente conocido tras la emisión televisiva del documental “El Odio que produce el odio”, acerca de la Nación del Islam. A partir de entonces los medios le pedían a menudo su opinión sobre la cuestión racial, con lo cual paulatinamente su fama creció y comenzó a forjarse como líder de masas, tanto dentro como fuera de las fronteras de EEUU.

Ese mismo año viajó por primera vez a África para organizar una gira en honor a Elijah Muhammad y visitó la República Árabe Unida (Egipto), Sudán, Nigeria y Ghana. Su creciente popularidad, casi mayor que la de su mentor, ese primer viaje al exterior y acontecimientos como el encuentro con Fidel Castro en Nueva York, en 1960, fueron el inició del último gran cambio en su vida: la ruptura con la Nación del Islam en pro de un discurso y una estrategia propios.

Malcolm X con Castro en su habitación del hotel Teresa (Nueva York, septiembre 24 de 1960)

Con la misma energía que defendía las enseñanzas del Islam, se vio atraído políticamente por las luchas en ascenso de los negros y otros pueblos oprimidos en EEUU y el resto del mundo. Hizo campaña contra toda manifestación de racismo y comenzó a ser muy critico con el sistema capitalista e imperialista, que según él era el causante del despojo y la opresión de los pueblos de África, Asia y América Latina, perpetrados en aras del lucro y del poder de Washington y otros regímenes imperialistas. Asimismo, criticó duramente al movimiento por los derechos civiles, pues no creía en su estrategia integradora y pensaba que acabaría en guerra cuando se demostrara que los blancos nunca consideraría a los negros como “hermanos”; además siendo como eran la mayoría de sus líderes cristianos, los consideraba como “cerebros lavados”.

“No soy partidario de la violencia pero cuando la violencia es autodefensa no la llamo violencia la llamo inteligencia”.

“Nadie puede darte tu libertad. Naide puede darte tu igualdad o justicia o cualquier otra cosa… tómala”.

Así, a la marcha de Washington, organizada en 1963 por Martin Luther King, la llamó “la farsa en Washington” y en ese mismo año opinó también cruelmente sobre los asesinatos del Presidente John F. Kennedy y de un activista por los derechos civiles. La Nación del Islam había emitido un mensaje de condolencia a la familia Kennedy y ordenado a sus ministros no hacer comentarios, así que le censuró oficialmente y le prohibió hablar en público durante 90 días.

Malcolm X durante un discurso, 6 de agosto de 1963

Cada vez era mayor la tirantez de Malcolm ante las perspectivas estrechas de la Nación del Islam, a la cual empezó a ver como una organización nacionalista burguesa. Mientras las tensiones entre él y Muhammad iban en aumento, tanto por su discurso revolucionario como porque aquél consideraba que ensombrecía su figura. En cualquier caso, lo que realmente determinó la ruptura de Malcolm X con la Nación del Islam fue descubrir que su mentor no cumplía personalmente las enseñanzas del Islam, él mismo se lo confirmó en 1963 y Malcolm X no fue indulgente con el que fue su guía durante tantos años. Se sintió defraudado pero no perdido y así lo reflejó en una entrevista posterior en enero de 1965 a la revista Young Socialist:

“No se involucraba en las luchas civiles, cívicas o políticas… No hacía más que subrayar la importancia de la reforma moral: no bebas, no fumes, no permitas la fornicación y el adulterio. Cuando descubrí que la propia jerarquía no estaba poniendo en práctica lo que predicaba, vi que ese aspecto de su programa estaba en bancarrota”.

Elijah Muhammad y Malcolm X

Malcolm X anunció su ruptura con la Nación del Islam en 1964, manifestando que no rompía con la fe islámica y explicando que iba a fundar dos nuevas organizaciones, una religiosa y otra nacionalista negra pero secular con el objetivo de “aumentar la conciencia política” de los afro-americanos, ya que en los últimos años se había concluido que uno de los principales problemas de la comunidad negra “no tenía nada que ver con religión” sino que “estaba por encima e iba más allá” de ella. Pasó así a considerar la religión y la causa político-social como dos áreas primordiales, que podían complementarse pero que requerían de planteamientos diferentes. Nacieron así la Muslim Mosque, Inc. y la Organization of Afro-American Unity (OAAU), esta última abierta a todos los negros comprometidos con su visión revolucionaria social y política.

En ese período de cambio profundo, incluso expresó su deseo de trabajar con otros líderes de derechos civiles, algo que, a pesar de lo crítico que anteriormente había sido con ellos, según él mientras fue miembro de la Nación del Islam le había impedido Elijah Muhammad.

Asimismo, en 1964, se convirtió al sunismo, y peregrinó a La Meca. Este viaje le permitió conocer a musulmanes de diferentes razas, inclusive blancos, que interactuaban como iguales y que fue entonces cuando comprendió además que “el Islam puede superar los problemas raciales”.

Malcolm en la Mezquita

Aprovecho además su viaje para realizar una nueva gira por varios países de África y Europa, donde fue recibido por muchos mandatarios y participó en diversos actos donde expuso sus incipientes nuevas ideas. En este proceso de desarrollo de su propio discurso y de cambio estaba inmerso cuando el 21 de febrero de 1965 fue asesinado en Manhattan, durante una reunión de la OUAA.

Malcolm X tenía la convicción de que “la muerte violenta era la culminación lógica de una vida intensa”.

Durante su último año de vida, Malcolm fue ganándose un público más amplio, tanto en EEUU como en el resto del mundo. Y si bien su discurso se había tornado más integrador, no había perdido su tono crítico hacia el patriotismo estadounidense y se pronunciaba de forma cada vez más directa sobre las raíces capitalistas del racismo, de la explotación y de la opresión imperialista. Del mismo modo, fue un convencido opositor de los partidos Demócrata y Republicano, considerándoles a ambos gemelos del racismo y de la explotación capitalista. Su “integridad revolucionaria” e “intransigencia política” le granjearon la enemistad de los dirigentes de la mayoría de las organizaciones afro-americanas pro derechos civiles o de los sindicatos, y de aquellos norteamericanos blancos que se manifestaban a favor de la igualdad racial.

En todo caso, su asesinato trunco la vida de un hombre que, si bien desde nuestra perspectiva actual puede parecernos desmesurado y desencaminado, ciertamente fue un líder comprometido, íntegro e inteligente, que se esforzaba por comprender el mundo en el que vivía, tratando de “ver por sí mismo, escuchar por sí mismo y pensar por sí mismo”,  y que creía sinceramente en la lucha contra la injusticia social.

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Del 23 al 26 de febrero acudieron entre 14.000 y 30.000 personas a Harlem, donde se celebró su funeral de el 27 de febrero. Malcolm X fue enterrado por sus propios amigos en el Cementerio de Ferncliff, en Hartsdale (Nueva York)

A modo de cierre, podemos escuchar al propio Malcolm X en la Universidad de Oxford poco antes de morir, recuperar parte de sus palabras y preguntarnos si podrían ser dichas hoy en día o no:

“Ustedes están viviendo en una época en la que tiene que haber cambios. La gente que está en el poder ha abusado de él (…) Me voy a unir a quien sea; no me importa del color que seas, siempre que quieras cambiar las condiciones miserables que existen en esta Tierra…”.

 
Por Ofeliaeol
 
Fuentes:
CLARK, S. (1993) Malcolm X habla a la juventud. Discursos en Estados Unidos, Gran Bretaña y África. Nueva York: Pathfinder.
HALEY, A. (1965). Autobiografía de Malcolm X.
ISASI, T. (1968) Textos sobre el poder negro: Luther King, Malcolm X, Brown, Carmichael. Madrid: Halcón.
 

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