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Chueca sin Marsot

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enero 16, 2015 por matteoricciugatti

MarsotEscaparate

Érase una vez una casa de comidas en la calle Pelayo 6, pleno barrio de Chueca, Madrid. Un pequeño restaurante que ofrecía menús completos por diez euros, día y noche, sirviendo platos de buena calidad que llenaban la tripa y el corazón. Un espacio acogedor de todas las identidades, donde no hacía falta vestirse de marca ni ponerse una máscara de belleza para presentarse a la comunidad Arcoíris. Un lugar del alma que ha transformado mi idea de familia, hospedando abuelos y jovencitos, mezclando todas las orientaciones sexuales.

Un hogar que ha contribuido durante años a crear el Madrid de los buenos contrastes, hecho de tratos sencillos, a veces bruscos, pero de generosidad, calor y diversidad. Todo esto gracias a la gestión de una familia de origen portugués: madre, padre y las dos hijas que trabajaban de camareras.

Nuestro amor en el Restaurante Marsot, Chueca: Orbita Diversa, Orgullo 2014

Nuestro amor en el Restaurante Marsot, Chueca: Orbita Diversa, Orgullo 2014

Érase una vez, porqué en 2015 el Restaurante Marsot ha cerrado, devorado por la eliminación de la ley de renta antigua. La nueva ley es insensible a la crisis económica y al valor de la capacidad empresarial porqué deja todo el poder a poquísimos ricos propietarios de inmuebles que ahora tienen la posibilidad de multiplicar el precio de los alquileres por dos, por cinco o hasta por diez.

Esta ley ha obligado a bajar la persiana a miles de negocios que llevaban decenas de años de actividad por toda España. Nos devolverá en breve unas ciudades ocupadas sólo por grandes cadenas y las mismas marcas que explotan a lxs trabajadorxs.

Familias Marsot

Familias diversas en el Marsot, julio 2014

Sin el Marsot, Chueca pierde un oasis en el desierto de la imposición de una identidad LGTB, o mejor dicho gay, normativa, burguesa, rica, pintada de sus restaurantes y bares blancos con lucecitas de colores tenues, de su cultura de la imagen musculosa y depilada, de sus tiendas de lámparas doradas y objetos inútiles.

Una parte de la ciudad imprescindible para la historia de la liberación sexual ahora está pendiente del chantaje del dios dinero y de las instituciones, que están contentas de transformarla en un barrio de moda capitalista, dejando otra vez al lado la verdadera libertad de ser, de vivir, de socializar. E incluso de comer fuera.

JuanMarsot

João

MarsotMCV

Con Vanessa

Orgullo 2014

Orgullo 2014

MarsotGafasMarsotMenu

 

Versión ITALIANA: Chueca senza Marsot

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3 pensamientos en “Chueca sin Marsot

  1. […] Los espacios fueron cuidadosamente elegidos: la Gran Vía de Madrid, la mayor calle comercial de la Capital, y las tiendas de Chueca, el barrio gay. […]

  2. […] Me explico, cuando llegué a Madrid, estaba entusiasmado, pero veo que en los últimos tiempos, están cerrando los restaurantes tradicionales, los bares, la cultura original. Parece que si no eres blanco, rico, hombre y burgués, no puedes hacer nada. Casi todos los sitios […]

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