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Esculturas con nombres y apellidos ¿de mujer?

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marzo 15, 2016 por patriciamartinrivas

Las esculturas se pasean por cualquier ciudad de cualquier parte del mundo y las hay de muchos tipos: clásicas, enormes, marmóreas, rompedoras, extravagantes, doradas, contenidas. Pese a su diversidad, lo que todas tienen en común es la ínfima representación femenina. Sí, claro, hay miles de estatuas de mujeres, pero son mitológicas o alegóricas: pocas veces tienen nombre y apellidos.

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Cariátides del Erecteion (Atenas, 421 a.C. – 426 a.C.). Fotografía de George Rex.

Si bien las estatuas grecolatinas clásicas buscaban un ideal de belleza y se esculpían de acuerdo con los cánones establecidos —tanto en las creaciones masculinas como en las femeninas—, la representación de los cuerpos ha ido cambiando a lo largo de la historia y la brecha representacional ha ido creciendo con el paso de los siglos. Por un lado, existe una diferencia enorme entre el número de estatuas con nombres y apellidos de hombre y de mujer. Por otro, la desigualdad visual y la fijación de los roles de género es evidente: ellos suelen ser representados de un modo autoritario, sabio, grandilocuente, protector y un largo etcétera de roles asignados a la masculinidad. No solo eso: a ellos no se les requiere que cumplan ningún patrón de belleza. Sin embargo, ellas son tan numerosas como anónimas, con una imagen a menudo hermosa, delicada e ideal. A menudo, las estatuas femeninas representan musas, diosas o personajes ficticios, como Molly Malone o Ana Ozores. Y es curioso: la feminidad está ligada con valores abstractos como la libertad, la justicia, la patria, la caridad, la prudencia y, por supuesto, la maternidad y la fertilidad, tanto en el lenguaje como en las representaciones visuales.

Si se toman dos esculturas anónimas de un hombre y una mujer, esto se puede ver claramente. Por ejemplo, en el edificio de la Neue Wache, en Berlín, hay una estatua dedicada a las víctimas de guerra y dictadura. Se trata de una mujer encorvada y triste (llorando, seguramente) sobre su hijo muerto y encima de ellos hay un óculo que permite la entrada de la lluvia o la nieve. Así, la mujer es representada como un ser débil, victimizado y sufridor —además de como madre, qué si no—.

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Neue Wache. Foto de Michael Caven.

Paralelamente, la enorme escultura principal del Monumento Conmemorativo a los Soldados Soviéticos que hay en el parque de Treptower, también en Berlín, representa a un soldado heroico, erguido y orgulloso, que tiene entre sus brazos a un niño que seguramente no es su hijo y que está vivo porque él lo ha rescatado. Por tanto, el hombre se representa como un ser activo y poderoso, hacedor y deshacedor de la guerra, salvador eterno, estereotipos que requieren que aquellos que tienen género masculino desarrollen asimismo un papel agotador en la sociedad. (Como dato curioso, algunas mujeres bautizaron este monumento como la «tumba del violador desconocido», debido al gran número de abusos a féminas que el Ejército Rojo llevó a cabo al final de la guerra.)

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Monumento soviético. Foto de Scott.

De cualquier forma, cuando las estatuas tienen nombre y apellidos, prácticamente nunca son femeninos. Por ejemplo, en Nueva York hay cientos y cientos de estatuas, de las cuales solo cinco son de mujeres relevantes en la historia, mientras que únicamente en Central Park hay veintidós dedicadas a hombres notables. Y el caso de la capital española —donde, por cierto, hay alrededor de 2800 calles dedicadas a hombres y unas 700 a mujeres— no es muy diferente: al leer una lista de escultura urbana en Madrid, se puede apreciar la diferencia entre el número de monumentos dedicados a hombres y a mujeres reales. Hay que decir que en la lista faltan muchas obras, como la estatua a la escritora feminista Concepción Arenal, en el parque del Oeste, y la de Clara Campoamor, en la plaza de los Guardias de Corps. (En Madrid se da, de hecho, un caso curioso: en su escultura más famosa, el oso y el madroño, por algún extraño motivo se cambió el género del animal, ya que en realidad es una osa, pues el origen de su creación es la osa mayor.)

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Busto de Clara Campoamor. Foto de Maldita la hora.

Y en Europa en general, más de lo mismo. Para el artículo «El día internacional de la mujer a través de diez estatuas», que publiqué en la conmemoración del ocho de marzo, me dispuse a buscar estatuas de mujeres importantes en la historia en diez ciudades europeas. Para mi sorpresa, la tarea resultó extremadamente ardua: además de la carencia de esculturas de mujeres con nombres y apellidos en todo el viejo continente, las pocas que hay no tienen una presencia demasiado fuerte en internet, por lo que resultó complicadísimo sacarlas de sus escondites entre los matorrales de la red. Es interesante destacar que aquellas condecoradas con una escultura y cuyo reconocimiento en la historia va más allá del plano físico sí que fueron representadas de un modo fidedigno e incluso con atributos, como Curie con el símbolo del polonio o Safo con una lira, o con actitudes atribuidas culturalmente al género masculino, como una poderosa Juana de Arco a lomos de su caballo.

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Marie Curie en Varsovia. Foto de Alberto Cabello.

A pesar de que las mujeres hayan sido silenciadas a lo largo de la historia y de que, por tanto, no haya tantos nombres destacables como en el género masculino, convendría acabar con este ninguneo en el espacio público y celebrar los logros femeninos dedicándoles estatuas a ellas —sin quitar las de ellos, entiéndase—. Es necesario realizar, por tanto, una tarea de la visualización de las heroínas, cuya labor tiene tanto peso como la de los héroes. Aún queda un largo camino para la (escultórica) igualdad.

(Foto de cabecera de Juana de Arco, hecha por Roger Salz.)
Patricia Martín Rivas

2 pensamientos en “Esculturas con nombres y apellidos ¿de mujer?

  1. Buenas, por si interesa, la editorial Incorpore, Facebook.com/ed.incorpore, organiza ruta gratis por la Barcelona de las mujeres. En Barcelona hay muchas esculturas de mujeres, pero sí, demasiadas caen en estos estereotipos…😦

  2. […] Esculturas con nombres y apellidos ¿de mujer? (Órbita Diversa) To Work or Not To Work (Samizdat, en inglés) Womanism and Identity / Lorna […]

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