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Hombres que llevan leggins en el año 2017

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marzo 2, 2017 por orbdiv

No suelo disfrazarme, me da vergüenza. Sin embargo, este año me propusieron participar en un evento en el que iríamos disfrazados en grupo peregrinando por diferentes espacios públicos del barrio de Lavapiés, en Madrid y, ante todo pronóstico, me animé.

Ofelia me suele llamar “principito”, desde su ironía gallego-madrileña, por lo que, en una decisión de última hora y, con el apoyo de Jorge, obtuve en un lugar muy recomendable por la Ronda de Valencia, llamado Casa de Pin, un disfraz de principito a escasas horas del evento.

Los principitos de Ofelia tienen, según mi punto de vista, espada, corona, mallas y pantalones cortos. En Casa de Pin, Jorge y yo no encontramos mallas así que optamos por llevarnos unos “leggins” o “leggings”, prenda de ropa que yo nunca había llevado, hasta este sábado.

Un grupo estupendo, mis leggins y yo, recorrimos el barrio de Lavapiés acabando tarde en una discoteca del barrio, el 33. El lugar estaba bastante lleno, pero entramos. Seguíamos disfrazados y, aunque ya había perdido mi espada, seguía portando con dignidad mi corona y, por supuesto, mis leggins.

Había mucha cola en el baño de hombres del 33. Yo ya llevaba varias horas disfrazado por el barrio y mi vergüenza inicial se había disipado. Sin embargo, a muchos de los que estaban en la cola sí que les llamaba la atención. Algunos hicieron un par de bromas y otros simplemente alguna mirada despectiva que me dedicaban entre sus quejas acerca de la cola para entrar al baño.

Mientras esperaba, entró un hombre de entre unos 40 y 50 años. Miró la cola para el baño e hizo un gesto de enfado mientras parecía que regresaba al interior del local. Antes de irse, se acercó hasta situarse enfrente de mí, me miró fijamente y dijo “hoy te vas a salvar porque es carnaval, lo sabes, ¿no?”. Parecía enfadado. Pensé que estaría de broma, pero, por su tono, no lo parecía. Mi atuendo le enfadaba. Me miró un par de segundos fijamente y se marchó. Permanecí en la cola. Aunque ya solo llevaba la corona y los leggings, creo que el problema de este señor no era con la corona.

Al rato decidí marcharme al mismo tiempo que Isa. Eran las 4 de la mañana y había mucha gente de fiesta por esa zona de Madrid. Al ir los dos solos, Isa y yo, caminando por la calle ya sin el grupo que habíamos formado durante el resto del día, noté más comentarios y risas sobre lo que quedaba de mi disfraz. Isa se montó en el primer taxi, yo iba en otra dirección y esperé en la calle Atocha a poder coger otro. Una pareja pasó por mi lado y el chico decidió que tenían que detenerse para observarme de cerca. Me preguntó “¿qué haces?” con un tono también entre enfadado y burlesco mientras señalaba mis leggins. Le contesté de la misma forma “¿qué haces tú?”. La chica se quedó parada detrás y parecía que le divertía aquello. A mí no. Apareció un taxi y me monté.

Mi reflexión del día siguiente ha sido ¿todo eso solo por llevar unos leggins? Esta pregunta me llevó a buscar más información sobre esta prenda de ropa que causa tanto impacto en algunos. Primero en el diccionario de la RAE, sin mucho éxito. Encontré otra definición en un glosario de moda de la fundación Fundeu:

“Malla ceñida a las piernas, que cubre desde la cintura hasta los tobillos, realizada en licra, nailon o algodón”, agregando lo siguiente, “esta prenda proviene de los antiguos leguis o polainas que se usaban para protegerse la parte inferior de las piernas, pero los actuales, que suben hasta la cintura, se pusieron de moda en los años setenta”.

A esta definición, la Wikipedia aporta más datos sobre los leggings incluyendo diferentes referencias históricas que van desde cowboys usando esta prenda en el siglo XIX a militares norteamericanos que lo llevaban antes que llegara hasta la cintura. La primera frase de la entrada en Wikipedia es la que más me llama la atención: “Los leggings son un tipo de pantalón elástico ajustado que se adapta perfectamente al cuerpo y puede ser unisex, aunque normalmente son las mujeres quienes lo visten”.

Sigo dándole vueltas a cómo reaccionarán esas mismas personas ante otras situaciones: si hubiera llevado otro tipo de disfraz, por ejemplo uno de Superman; si hubiera llevado pantalones en vez de leggins, si yo fuera una mujer, si en el baño no hubiera cola esa noche, si no hubiera esperado al taxi yo solo, si quizás no sea para tanto, si estoy exagerando, ¿será mi orgullo masculino?, si la gente está borracha a esa hora o, qué pensarán los cowboys del siglo XIX acerca de llevar leggins en Madrid en el año 2017.

Rafael

yoymisleggins

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3 pensamientos en “Hombres que llevan leggins en el año 2017

  1. Pues los llevas muy bien puestos y te van estupendos! Definitivamente ha sido el toque mágico del evento!

  2. Cuando te vi volver del baño entendí que la cara que traías era más efecto del alcohol¡ que por los comentarios, no imagenè que en un lugar que aparentaba ser cool, moderno ,e incluso transgresor y con gente civilizada ….hubieras vivido un momento tan desagradable. Hay algunos que no han salido aún de las cuevas, por eso hay que ser activistas hacer pedagogía y defender a nuestra gente…. mejor en equipo..
    Lo lamento mucho mi experiencia fue buena aunque al volver a casa si me preguntaron que porque llevaba leggins.
    Gracias por traer la reflexión con este post.

  3. Amalia g. dice:

    Pues que quieres que te diga, me subyugan esos leggings.

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