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‘Hetero, libera tu ano’. Permíteme que insista

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junio 19, 2017 por Dani Curbelo

“Hetero, libera tu ano.

Porque la revolución te entrará por el culo.

Asume de una vez que tu rol no es únicamente el de penetrar. Deja que te lo hagan a ti también. Ni tu orientación ni tu masculinidad se verán afectadas.

O a lo mejor si.

A lo mejor abrir tu culo te permitirá abrir tu mente.

Entender que ese espacio de tu cuerpo cuyo acceso tienes denegado es por culpa de un sistema patriarcal que sólo quiere que, como “hombre”, uses lo que te cuelga para adentrarte en otros cuerpos.

Y te estás perdiendo experimentar el que posiblemente sea el mejor orgasmo de tu vida mientras algo se introduce por tu esfínter.

Pero no te preocupes. Tu novia, amante, amiga o cualquier mujer (cis o trans) puede penetrarte en cualquier momento para ayudarte en tu proceso de deconstrucción anal.

También vale para ti: machote homosexual/bi que eres incapaz de ver más allá de eso de ser “100% activo”.

¿Alguna vez imaginaste con deseo a una marica con pluma penetrándote y enseguida lo borraste de tu cabeza por ser algo que no encaja con ese rol que has asumido?

Entonces tu ano, como tu mente, también está oprimido.

Siempre he pensando que el patriarcado caerá más fácil cuando los culos de nuestros compañeros estén abiertos.

Así que, ¿cuándo empezamos? ❤️”

Así decía un post de Facebook que publiqué el pasado sábado. Una polémica reflexión que corrió como la pólvora llegando a compartirse -para mi sorpresa- en casi mil ocasiones y que recibió cientos de reacciones y comentarios.

Apenas 24 horas más tarde recibía una notificación por parte del equipo de la red social comentándome que la publicación había sido eliminada por “no cumplir con las normas comunitarias”.

Vamos, que me habían denunciado. Y no me extraña. En ese corto margen de tiempo entre su publicación y la censura recibí decenas de mensajes a mi perfil con insultos, acusaciones de “heterofobia” -si este concepto tiene alguna lógica- y ridiculizaciones, la mayoría por parte de hombres. Parece ser que había tocado el orgullo de muchos machos y por un lugar que no estaban acostumbrados.

Sin embargo, este hecho represivo sólo me ha dado el pequeño empujón que necesitaba para redactar algo un poco más profundo, argumentado y reaccionario sobre este tema.

La propuesta de “liberar” los anos de hombres cis -mayoritariamente de heteros aunque también incluía a homosexuales y bisexuales- que cumplen con un rol sexual activo proviene de una reflexión anterior que la justifica o contextualiza.

En primer lugar debemos tener en cuenta que, en Occidente, la penetración posee un profundo valor simbólico que hace que esta práctica sexual sea más política de lo que creemos. El pene, históricamente representado en literatura, cine, teatro y otros medios como un “arma” (espada, sable, pistola, etc.) se constituye como una herramienta carnal con la que se “invade” o “conquista” el cuerpo penetrado. Esta concepción es innegablemente visible en los miles de sucesos de conquistas territoriales o conflictos bélicos en los que los hombres colonos o invasores violaban sistemáticamente a las mujeres aborígenes como estrategia para consolidar su reciente dominio -origen del famoso lema “Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista”-. También es perceptible en expresiones de nuestro lenguaje más cotidiano como “clavar la bandera”, habitualmente utilizada por hombres activos como metáfora de la penetración.

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El “falocentrismo” identifica y anexa el concepto de poder y el de masculinidad a través del tamaño del pene. En este contexto aquellos con un miembro mayor en dimensiones gozarán de un status social más elevado

Por lo tanto, a raíz de esta concepción histórica, los cuerpos de los hombres cis -concretamente sus genitales- han sido concebidos como herramientas de invasión y colonización que a su vez reforzaba la solidez de una masculinidad patriarcal. Así pues, el ano se ha convertido en una zona de acceso denegado, prohibido y censurado. Una especie de cofre en el que millones de hombres intentan preservar bajo llave no sabemos muy bien el qué. ¿Su orientación? ¿Su masculinidad? Un resquemor fundamentado en la idea de la penetración anal como sujeto pasivo como algo “horrible” y “sucio” dentro de los diferentes repertorios sociales.

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Aunque sea una realidad sexual poco visible, el pegging es una práctica en la que una mujer cis penetra el ano de un hombre con ayuda de un consolador que va sujeto a un arnés o a su propia vagina

Por otra parte, la historia del culo y de sus prácticas es un extenso relato condicionado por infinidad de cuestiones geográficas, culturales y circunstanciales. En este sentido recomiendo la lectura de “Por el culo. Políticas anales” de Javier Sáez Castán y Sejo Carrascosa. Un trabajo de investigación en el que “los autores hacen un amplio y ameno recorrido alrededor del culo y del sexo anal: de su historia, de sus valores, de cómo lo anal organiza los géneros y las sexualidades, y de cómo está atravesado por criterios de raza, de clase y de poder”. También recomiendo la lectura del fanzine “Abre el culo y se abrirá tu mente”, el cual se encuentra en esta misma línea que sitúa esta parte de nuestros cuerpos como un “espacio político” de resistencia y disidencia.

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En definitiva, pienso que para quienes proponemos una forma de entender la sexualidad de un modo mucho más diverso al mismo tiempo que luchamos por derrumbar esas concepciones arcaicas que nos reprimen y cohiben, es fundamental comenzar con este proceso de “deconstrucción anal” en tanto que dichas estructuras de poder ya mencionadas (hetero-patriarcado, colonialismo, etc.) se articulan y sustentan a través de las prácticas que emprendemos con nuestros -y otros- cuerpos. Una invitación al cuestionamiento y la reflexión que cada cual puede emprender para (re)conocerse un poco más y si cabe -nunca mejor dicho- dejar atrás aquello que nos oprime.

Por cierto, espero que esta vez no me censuren. 😉

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3 pensamientos en “‘Hetero, libera tu ano’. Permíteme que insista

  1. Estupendo! A ver si WordPress no se asusta con esta magnífica lectura!

  2. Franco dice:

    Y qué pasa si yo como hombre NO quiero hacer esto¿? No por ser machista, homofóbico o demás, si no porque no me gusta ¿? Tendría yo que obligar a un hombre gay a realizar conductas que no le gustan? ¿no sería correcto, cierto? Entonces no veo porque tengan que a mí imponerme lo que tenga que hacer o lo que debería hacer. Esto denigra a la gente heterosexual, que cree que ser lo que és está mal.

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