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El Derecho a no ser padre

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enero 10, 2018 por orbdiv

Un asunto de discriminación social.

de Juan Manuel Carrasco, Invierno 2018.

Siempre me ha causado sorpresa la seguridad con que las personas que tienen descendencia biológica descalifican a todas aquellas que no la tienen. Ya sea por decisión propia, por falta de oportunidad o por algún impedimento fisiológico, algunas personas decidimos no tener descendencia y eso es algo que en demasiadas ocasiones, no se comprende o no se acepta en nuestra sociedad.

Uno de los temas recurrentes en las conversaciones que se desarrollan durante las celebraciones navideñas es la educación o crianza de la prole. Cuanto más prolífica sea una familia, más destacas en caso de ser uno de esos individuos que no tienen descendencia directa, ya sea biológica o a través de cualquier mecanismo de adopción. Y si encima careces de algún tipo de contrato matrimonial o no tienes pareja conocida, la estigmatización por parte del resto, mayoritariamente formado por parejas con progenie, se acrecienta conforme el consumo del alcohol aumenta.

Probablemente alguien te pregunte por tu pareja anterior, en caso de que aparezcas solo este año -a diferencia de otros años en que quizás apareciste con el chico o la chica con la que tenías una relación sentimental y la presentaste como tal-.

Si encima notas que algún miembro de la prole se desmanda, molesta, o se comporta de una manera inapropiada o considerada asocial y cometes el error de hacer alguna educada apreciación al respecto, automáticamente se produce una especie de complot generalizado en el que aquellos miembros de tu familia que creías amables, simpáticos incluso, se revuelven como fieras y te atacan con frases como “¿me vas a decir cómo he de educar a mis hijos?”, “¿quien eres tú para decirme nada?”, “¿acaso tú tienes hijos?”, etc, etc.

Visto en la web

El sistema heterosexista en el que hemos sido criadas la mayoría de las personas da por sentado una serie de conocimientos y destrezas asociadas al hecho de ser hombre, mujer o progenitor. Y a todas aquellas personas que no nos identificamos con ese sistema social, se nos cuestiona el derecho a poder siquiera opinar sobre un punto de vista diferente al normativo sobre la educación de los niños y niñas.

Cuando me planteé la posibilidad de ser padre, tuve un problema de salud que me lo impidió. A las personas que no tenemos descendencia se nos cuestiona la capacidad de opinar o actuar sobre todo aquello relacionado con la educación. En mi caso particular, resulta todavía más paradójico, ya que soy profesor de Educación Secundaria.

Cuando alguien intenta cuestionar cualquier comentario que yo haga sobre algún tema relacionado con la infancia o adolescencia, les recuerdo que soy profesor, que he tenido que demostrar ante el Ministerio de Educación que poseo una serie de conocimientos y destrezas que me hacen apto para la labor educativa; que soy un profesional de la educación y que además, en muchas ocasiones, paso más horas al día con menores que sus propios padres. No solamente he tenido que seguir un curso de capacitación pedagógica, sino que además, desde enero de 2017, he tenido que solicitar ante el Ministerio de Justicia una declaración jurada de que estoy libre de cualquier tipo de delito de abusos sexuales hacia menores de edad. Me pregunto cuántos de estos requisitos se les exigen a quien decide tener descendencia.

“Master of None” 1×01 Plan B, un episodio sobre el cuestionarse tener hijxs

¿Por qué a las personas que no tenemos descendencia biológica o adoptiva nos incapacitan para tener siquiera una opinión sobre la educación de los y las menores de edad? Me sorprende cuando inicio una conversación fluida con pre adolescentes y adolescentes, que sus progenitores me preguntan con ansiedad: “¿cómo lo haces?“, y yo les respondo: “¿cómo hago qué?”. Y me dicen: “¿cómo haces para que hablen…, para arrancarles más allá de algunos monosílabos?”.

Ese es mi momento de gloria: les comento que simplemente me intereso por sus vidas, por lo que hacen o dejan de hacer, les hablo de igual a igual, no les reprendo ni les critico ni les pongo como ejemplo lo que yo hacía a su edad para mostrarles que están totalmente equivocados, no respondo por ellos cuando alguien les interpela…, y así podemos seguir elaborando un listado de errores que una y otra vez padres y madres cometen con su prole y que normalmente les inhibe de intentar siquiera iniciar una conversación.

Luego, esas mismas madres y padres se sorprenden e incluso escandalizan cuando por azar descubren que su querida hijita o su ejemplar hijito bebe alcohol cuando sale con sus colegas e incluso se ha emborrachado más de una vez, o que ha probado alguna otra droga, o que hace tiempo que tiene relaciones sexuales plenas… o incluso de que de vez en cuando ve pornografía a través de algún dispositivo digital que sus padres le han regalado por Navidad. Y entonces empiezan a buscar culpables de semejantes “pecados”. Su primer objetivo a la hora de buscar culpables somos el profesorado y la dirección de los centros educativos, pues se supone que depositan su confianza en que les vamos a dar una educación ejemplar. Se supone que esa es nuestra obligación y para lo que estamos preparados. En parte no les falta razón, pero hay que preguntarse cómo vienen de casa estas y estos menores de edad. ¿Qué actitudes, normas, etc., van asimilando desde que nacen y van desarrollando día a día en sus hogares?

Desde mi punto de vista, la dejación de responsabilidades que últimamente nuestra sociedad ha incorporado a sus hábitos de vida hace que evitemos centrarnos en donde están los fallos del sistema para simplemente buscar culpables. Cuando comencemos a darnos cuenta de lo útil y sano que es prescindir de la caza del culpable y centrarnos en cuáles son esos errores y cómo pueden ser subsanados, lograremos evitar la discriminación de nuestros semejantes.

Juan Manuel Carrasco Estévez es profesor de Secundaria en CC. Sociales, Historia, Hª del Arte y Geografía y ha trabajado como gestor cultural. Desde 2012 colabora con el Grupo de Educación de COGAM impartiendo talleres para la prevención de acoso escolar LGBT-fóbico y riesgo de suicidio en adolescentes LGBTI y formador de voluntariado y profesorado. Actualmente es dinamizador del grupo de Educación de la FELGTB. Ha colaborado en las investigaciones LGBT-fobia en las aulas 2015. ¿Educamos en la diversidad Afectivo-Sexual? y Ciberbullying LGBT-fóbico. Nuevas formas de intolerancia, de COGAM-ILGA.

Educación COGAM forma parte -con Orbita Diversa y otras 4 entidades- de la plataforma EducaSex Centro. Los caminos de OD y Educación COGAM se han cruzado gracias al trabajo en red en la Mesa Educativa del Distrito Centro de Madrid.

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