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Descomponiendo mi masculinidad

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mayo 7, 2018 por matteoricciugatti

¿Qué es para ti la masculinidad? Y viceversa, ¿qué es la feminidad? ¿Te apetece representar tus ideas de las dos expresiones de género en una sesión de fotos? A razón de estas preguntas, tuve la oportunidad de participar en enero 2018 en el proyecto fotográfico “Femineidades ¿y/o? Masculinidades” del compañero OD Carlos Lombao Pardo (@carlos.l.py desde entonces se me abrieron una serie de nuevos estímulos e interrogativos, en un ejercicio sin fin de de-construcción.

La propuesta que planteó – y sigue planteando a nuevos sujetos – es un diálogo abierto sobre nuestros constructos de género, capturado con cuidado a través de la fotografía. La invitación inicial fue recoger elementos visibles que se relacionan con cada uno de los géneros e incluso llevar a la sesión objetos que puedan expresar estas ideas; todo de forma tangible, para ser representado en unas imágenes.

Emprendí un recorrido subjetivo a través de los componentes que relaciono con mi concepto de masculinidad: actitudes, formas y partes del cuerpo, colores, ropa, acciones, objetos físicos, miradas… Para facilitarme el camino, al principio procuré visualizar a un hombre que yo leo como prototipo de masculinidad, sucesivamente llegué a colocarme a mi mismo dentro de este marco, destacando cada pieza del mosaico que me conducía a mi idea cristalizada.

El primer punto más intenso de reflexión fue la relación que este modelo masculino tiene con mi objeto del deseo: me gustan los hombres, vale, pero ¿qué elementos masculinos me gustan? o mejor dicho ¿cuáles son los factores que me llevan a definir masculino un cuerpo por el que me siento atraído?. Y ¿cómo influyen mi deseo y mi expresión de la seducción en la masculinidad que estoy representando?

En un juego de espejos entre identidad de género y orientación del deseo, mi binarismo se ha ido derritiendo poco a poco, revelando una serie de tópicos aprendidos, que me dejaron impresionado por el poco espacio de libertad que me han consentido a lo largo de mi vida.

1) Cuáles son las actitudes y las formas físicas que encarnan mi idea de masculinidad?

Mi primer instinto de masculinidad es una imagen estereotípica de tensión y fuerza, y así la relación erótica entre hombres se transforma en una imparable carrera a desafiar al otro, a “penetrar” con la mirada y a invadir el espacio ajeno centímetro a centímetro. Mi varón-modelo, alto, fibrado y en continua alerta, está recto, de pie.

Al contrario, en la parte femenina de la sesión fotográfica, de repente mi tripa se relajó, mi cuerpo inició a respirar profundamente y a fluir por el espacio, permitiendo bajarse al suelo y jugar.

2) ¿Qué partes de mi cuerpo representan la masculinidad?

Siguiendo esta línea, las extremidades se tensan y se lanzan a ser protagonistas. Y mi deseo se dirige hacia músculos en tensión, pechos delgados y brazos levantados que revelan vello corporal. Sorprendentemente descubrí que la genitalidad es neutra para mí y que puede acompañarse de forma casual con cada género.

Todo un tema es relativo al cabello; en mi experiencia cada vez que me he dejado el pelo largo, disfrutando de acariciarlo, he percibido una mirada externa que me sacaba del ideal masculino, para re-posicionarme en una gracia femenina.

3) ¿Qué ritmo tienen mis movimientos masculinos? ¿Cómo ocupo el espacio como hombre?

En mi sentir femenino, el tiempo es reflexión, calma y auto-cuidado: cuando me he dejado llevar hacia esta dirección, me encontré liberado de aquella performance rápida y determinada hacia un desafío sin respiro y me descubrí lento y sonriente a jugar con mis sentidos.

Por ejemplo, es liberación cruzar mis piernas con gesto sinuoso, es libertad abandonarme y dejar que mis articulaciones se doblen sin tener que responder a una disciplina militar.

4) ¿Qué acciones y gestos relaciono con estas actitudes masculinas?

Elocuente es que justo desde unas acciones, desde el hacer, arrancó mi viaje. El primer gesto masculino de mi sesión de fotos fue encenderme un cigarro y empezar a fumar con mirada cautivadora. Y enseguida servirme una copa de vino de la botella que había traído. Viviéndolo como reto de seducción, en un contexto obscuro y un aire velado.

En el tiempo femenino, al revés, mi cuerpo ha empezado a bailar desordenadamente, a acariciar con ternura, a escribir tumbado sin vergüenza.

5) ¿Cómo es mi mirada masculina?

A completar esta máscara de hombría siempre pinté un rostro serio y al mismo tiempo seductor, todo lo contrario de la sonrisa que se abrió en mi cara con los gustos de la feminidad, ricos de humor y auto-ironía.

6) ¿Mi masculinidad está desnuda? ¿Qué ropa y accesorios lleva?

A reforzar la división marcada, vinieron en mi ayuda los elementos del vestuario que elegí. Pantalón vaquero, camisas de cuadros, camisetas ajustadas, cazadora de piel nutren la rigidez de la performance masculina, jugando ambiguamente a esconder las emociones y dejando poco espacio bien estudiado a la piel.

En mi feminidad florecen tejidos suaves y movimientos fluidos, se abre la visión de la cámara a una desnudez distendida y desvergonzada. Y en todo esto, inconscientemente hasta ahora, me reapropio de mis gafas, asociadas a una feminidad madura, libre y orgullosa a la que no le importa enseñar las imperfecciones de su cuerpo.

7) ¿Qué colores asocio a mi masculinidad?

Como coronamiento de la dualidad, los colores triunfan en mi liberación de la pluma femenina, dejando a la masculinidad un blanco y negro sin matices, quizás herencia de modelos de hombres en mi adolescencia.

No es casualidad que ya elegí las mejores fotos coloridas para mi texto emocional ¡Adelante Marikas! en el que reivindico mi identidad intermedia entre los géneros.

La performance de masculinidad, jugada en continua tensión entre mi propia expresión de género y mi objeto del deseo erótico, se ha enseñado en toda su dependencia de las hetero-normas y de los cánones que me han nutrido a lo largo de mi socialización. Mi homosexualidad no me ha salvado, al contrario me ha empujado hacia una doble expectativa hacia mi cuerpo y hacia el del hombre que miro.

Las revelaciones aquí compartidas enseñan mi deseo de seguir desestructurando estas reglas y su influencia y manifiestan la esperanza que puedan servir como estímulos de honestidad a más personas en un ejercicio de auto-reflexión y de liberación de los patrones binarios que nos afectan.

Matteo RyU – fotos Carlos LP “Femineidades ¿y/o? Masculinidades”

Femineidad ¿y/o? Masculinidad, expo de fotografía de Carlos Lombao Pardo, Bar La Caña, 12.05.18

 

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2 pensamientos en “Descomponiendo mi masculinidad

  1. […] ritmo, ocupación del espacio y del tiempo, mirada, color, prenda de ropa o accesorio de moda. Tanto da de sí esta reflexión-espiral, que me comprometo a escribir otro artículo dedicado en est… Lo que sí comparto ahora es una selección de fotos femeninas que acompañan este post, realizadas […]

  2. […] de Madrid y Ciempozuelos y en La Puerta Estrecha con OD. * Autor de los posts ¡Adelante Marikas! y Descomponiendo mi masculinidad. * Con OD fue actor protagonista y ayudante de dirección de la obra teatral Personas en la […]

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