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¿Salir o no salir? Ésa es la cuestión.

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octubre 15, 2019 por orbdiv

Cierto es que vivimos una posición de privilegio si una de nuestras cuestiones es poder elegir si salir o no del armario. Pero lejos de ser una decisión fácil de tomar, la salida del armario nos suele acarrear quebraderos de cabeza, complicaciones, problemas… individuales, de pareja, familiares…

También es cierto que, nunca dejamos de salir del closet. Nos pasamos la vida explicando nuestra orientación cada vez que alguien da por hecho que es la heterosexual, cada vez que nos preguntan si tenemos noviO, cada vez que nos preguntan por la maternidad, por formar una familia (¿es que acaso mis gatos y yo no somos una familia?)…

Cuando mi ex pareja (mujer) me señalaba que yo tenía mucha suerte de tener un entorno abierto puede que tuviera razón en lo que respecta a mis mapas, ya que tanto mi madre como mi padre han comprendido que mi bisexualidad no me hace mejor ni peor que la heterosexualidad que ellxs suponían. Me tratan igual, me quieren igual, nunca se han metido en mis relaciones (ni con hombres ni con mujeres), siempre han respetado mis elecciones (aunque no les hayan gustado y así me lo hayan comunicado). Por supuesto, esto es una suerte, no todes nacemos y crecemos en un ambiente así. También desde que me di cuenta de que yo no era como el resto comencé a hacer pedagogía con mi entorno para que así fuese. No todo es un camino de rosas, porque las rosas tienen espinas. Es ahí donde está la decisión. Yo decidí, desde que el feminismo entró en mi vida, que mis elecciones eran más importantes que lo que el resto opinase de ellas, que mi identidad y nombrarme, identificarme o presentarme y expresarme al mundo como yo realmente soy era más importante para mí que encajar en un mundo que está organizado para la exclusión en cualquiera de sus formas.

Cuando no puedo elegir ser yo, todo lo que ocupa mi mente es la culpabilidad, la mentira y la invisibilidad. Así me he sentido muchas veces. recuerdo que cuando pinté esta ilustración (“ARMArizadas”) fue un fin de semana en el que reviví a través de una situación momentos en los que yo también me había sentido así de armarizada, no sólo con la orientación, sino con otros aspectos de mi personalidad. Realizar esta ilustración me permitió liberarme de aquello que en ese momento ocupaba mis emociones y mis pensamientos y expresarlo al exterior. No creo que a todes nos sirva lo mismo, pero sí creo que la expresión artística, tanto si es para una como para mostrar y compartir con el resto, nos hace ser más conscientes de lo que esté en lo más profundo de nosotras. Así fue como llegué a la formación de terapeuta psicoexpresiva. Ahora utilizo el arte no sólo para estar mejor conmigo misma, sino para que quienes me rodean o acuden a mis talleres también puedan descubrir más sobre elles mismes y experimentar esta liberación.

Salir del armario genera en mí algo similar a esto que genera la expresión artística, es posicionarme en el mundo en un lugar concreto, es situarme donde quiero estar y decir al resto: “esta soy yo y está bien”. Exactamente aquello que hago cuando pinto algo que sale de lo más profundo de mí, cuando escribo un poema, cuando hago una foto descuadrada y desenfocada de algo que llamó mi atención (se me da fatal la fotografía), cuando bailo, cuando me subo a un escenario… todas esas soy yo y también está bien.

Entiendo que la salida del armario no es sencilla. Yo misma tardé en aceptarme y nombrarme como bisexual muchos años. Probablemente alguien esté enterándose ahora porque llevemos mucho sin hablar o vernos. Pues sí, amigui, soy BISEXUAL. Y probablemente a lo largo de mi vida tenga muchos más armarios de los que salir, pero creo que una vez que empiezas no puedes parar de estar fuera de todo, de saltar los bordes y las fronteras de lo que la sociedad espera de ti, de posicionarte en los puentes, los cruces y las intersecciones de aquellos caminos que nos quieren imponer. Si pienso en cómo fue mi proceso la verdad es que siempre supe que no era como el resto pero no comprendía muy bien en qué. Lo cierto es que hasta que no llegué a Orbita Diversa no empecé a cuestionarme a mí misma mi orientación y cómo me nombraba en ella. El feminismo ya había cambiado mi forma de ser y estar en el mundo y ahora mi contacto con el colectivo estaba cambiando mi forma de relacionarme en él. tenía otras personas en las que mirarme: ¡QUÉ IMPORTANTES SON LOS REFERENTES!

De ahí la importancia que le otorgo yo a la salida del armario. Está claro que cada cual tiene su proceso, que cada persona lleva su ritmo y necesita deconstruir unos y otros constructos sociales instaurados en sí misma, pero creo que, en países como el nuestro, donde no es de vida o muerte nuestra orientación, nuestra identidad o nuestra forma de vivir, debemos utilizar nuestro privilegio (porque esto es un privilegio) para mostrarnos ante el mundo como realmente somos. Está en mano de todes hacer del mundo un lugar mejor y la globalización nos enseña que el mundo ya no es sólo la localidad en la que vivimos o nuestra ciudad o comunidad autónoma. El mundo ahora está conectado y puede que esto tenga cosas malísimas, pero también tiene algo buenísimo, aprovechémoslo, que no sabemos cuánto va a durar con el avance de las políticas excluyentes que vivimos en los últimos tiempos.

Cuando me nombré por primera vez como bisexual escribí un poema al llegar a casa y hoy lo quiero compartir por primera vez con él mundo, porque de esto también va lo de salir del armario, de compartir nuestras vivencias y ver que muchas vivimos experiencias parecidas y podemos ser espejo y reflejo unes de otres.

REVIVIENDO

Y, de repente,

sin saber cómo,

todo parece dar un giro,

de 90º, de 180,

un giro…

La vida te pone los pies en el cielo

y la cabeza en la tierra.

Descubres que aquella,

la que creías que eras,

ya no es la misma persona

que la que crees ser ahora.

Te das cuenta de que “lo normal”

no resulta serlo tanto

y te ves

sintiendo cosas, viviendo cosas

que ni sabías que podías vivir.

Te preguntas:

¿qué me está pasando?”

Pero nadie tiene una respuesta correcta a eso.

Sólo TÚ.

Déjate fluir e irás viendo,

reviviendo…

Virginia González Ventosa

Un pensamiento en “¿Salir o no salir? Ésa es la cuestión.

  1. Ya no podemos parar de saltar los bordes, de superar los límites con los que crecemos . Imparable Virginia 😘

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