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Erección, eyaculación y penetración: los tres mitos de la sexualidad masculina

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enero 26, 2015 por matteoricciugatti

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Me presento. 1) Soy un hombre cis-sexual, persona que se ha identificado – por lo menos hasta hoy – “en masculino”. 2) Para definir mi orientación utilizo varias expresiones en diferentes contextos, cada una emocionalmente diversa: gay, homosexual, maricón, mariquita, me gustan los chicos. 3) Además, he tenido experiencias sexuales exclusivamente con otros hombres (¡o al menos yo los percibí como tales!): por lo tanto, algunos dirían que soy una “estrella dorada”, en Bolonia me llamarían “pura”.

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Dicen que los gays somos sexualmente “libres”. Yo miro hacia atrás y recuerdo mi vida sexual y me doy cuenta de las muchas veces que no fui capaz de reconocer mis deseos más profundos, todo aquello que tenía ganas de hacer, o en algunos casos, no hacer, y de cuantas otras veces, aun identificando mis deseos, no supe o quise expresarlos a quién estaba conmigo.

02_Haring88_03Con el paso del tiempo, he investigado dentro de mí. ¿Por qué no fui asertivo? ¿Por qué no me atreví quizás a desilusionar al otro a costa de no poder disfrutar yo mismo de un sexo pleno, consciente y placentero?

La razón es que me sentía obligado por ciertas expectativas sociales. En encuentros fugaces en los pasillos de un cuarto oscuro, entre las sábanas con un novio, en todos aquellos momentos que tendrían que vivirse como una máxima expresión de libertad, estas expectativas me guiaron y construyeron mi rol en la comedia que actuamos durante el sexo.

Interiorizamos estas expectativas – masculinas, machistas, heteronormativas – de una manera tan inconsciente que creemos ser libres. Dentro de estas expectativas, podemos reconocer tres mitos, tres normas no escritas en la comunidad de los hombres gays.

1. ERECCIÓN

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Museo Arqueológico de Napoles

El primer mito nos obliga a tener una erección en cada encuentro sexual. El pene tiene que estar erecto. Siempre. Nuestra performance de masculinidad, nuestro poder viril nos vincula a desenvainar sin tregua la espada del machismo, en caso contrario significaría que no estamos sintiendo placer, que defraudamos las expectativas del otro, que perdemos en la batalla sin fin para la “victoria fálica”.

03_GreekStatue¡Cuantas veces, quizás un poco cansado o borracho, me habría gustado saborear el cuerpo de otro chico sin tener que agobiarme para medir centímetros de carne y masa corporal, sino sencillamente dejando a la piel su propia libertad!

Y además me pregunto si este tabú flojo no tiene la misma virulencia para un hombre que está recibiendo una penetración.

 

2. EYACULACIÓN

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El segundo mito es la eyaculación como única expresión física del triunfo masculino. “Sin orgasmo no hay relación sexual”, proclamaban unos amigos gays.

Así, me encontré que vivir este ritual liquido era un requerimiento necesario en cualquier noche de sexo, un momento inevitable para la confirmación de mi autoestima, la demostración de que había tenido éxito. En resumen, la consagración fértil de mi arcaica fuerza. Muchas veces lo busqué obsesivamente como meta, sin vivir el placer de cada instante en el camino con otros cuerpos.

04_painting84_03En la oscuridad, muchos de nosotros retrasamos este momento de vanidad para “reservarnos”, pudiendo así saltar de cuerpo en cuerpo para prolongar la performance indefinidamente. Quizás porqué después de la eyaculación podríamos volver a sentir vergüenza o impotencia.

 

3. PENETRACIÓN

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Por último, está el mito más difícil de erradicar: la penetración.

Escuché a muchos gays definir la penetración anal como la única forma de “sexo completo”, incapaces de aceptar su deseo de jugar con otras prácticas y siendo esclavos de una heteronormatividad, que nos define como mitad incompletas y compenetrables.

Las prácticas se han vuelto roles, identidades, A (activos) o P (pasivos). Los homosexuales nos hemos refugiado en una dicotomia sin colores cuando habríamos podido experimentar la libertad de los cuerpos y la infinita variedad de placeres.

05_PenetracionRecuerdo todas las veces que tomé el rol receptivo, considerado “pasivo” y “femenino”, a causa de mi joven edad, o de mi delgadez o porqué tenía el pelo largo.

Debido a mis inseguridades, para no desilusionar a mis compañeros sexuales o por puro narcisismo, no supe decir que no. No pude o quise expresar que me gustaría más lamer axilas, morder piernas o chupar orejas que ser penetrado. Escondí mi placer y perdí la oportunidad de gozar llenamente y de regalar placer a los demás.

Juntando estos tres mitos, noto que esta obsesión por un orgasmo penetrativo – hecho por un lleno masculino y un vacío femenino – no es más que una herencia heterosexista, una imitación hipócrita del sexo reproductivo.

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Gracias a este camino personal, poco a poco, me he liberado de estas tres reglas para poder vivir plenamente mi erotismo y mi sexualidad. Pude reconquistar mis placeres, acercarme a mis deseos y disfrutar de todas las prácticas posibles, incluso del sexo anal practicado con gusto y consciencia.

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Retomé la oportunidad de vivir sexualmente cada aquí y ahora y gozar por completo de todo mi cuerpo.

Si te ha gustado este artículo,

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Las imágenes de las obras de Keith Haring vienen de aquí: Haring.com

VERSIONE ITALIANA: Tre Miti Maschili

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46 pensamientos en “Erección, eyaculación y penetración: los tres mitos de la sexualidad masculina

  1. Muy buen artículo.
    Gracias por compartirlo 🙂

  2. […] Erección, eyaculación y penetración: los tres mitos de la sexualidad masculina […]

  3. […] Erección, eyaculación y penetración: los tres mitos de la sexualidad masculina […]

  4. chueco dice:

    Creo que el sexo puede ser vivido de muchas formas y quizás para algunas personas no es necesario tener erecciones, eyaculaciones y/o penetraciones. Pero también es cierto que muchas personas tienen problemas en lograr y mantener una erección, muchos otros tienen problemas de eyaculación precoz o no logran eyacular y también hay muchos que tienen problemas con la penetración, por el dolor físico, por el temor a contagios, por cuestiones morales o religiosas, por traumas, etc. Por eso, me parece que es un tema con el que hay que tener mucho cuidado porque detrás de la onda pseudo new age de “no necesito penetrar o eyacular o tener una erección” para pasarla bien puede esconderse un problema serio (o sencillo) con los genitales o la sexualidad.

    • matteoriccimad dice:

      Gracias Chueco por tus observaciones. Este post cuenta con un punto de vista personal, y claramente cada persona vive la sexualidad de un forma distinta. Lo que queremos promover con el post y con nuestras actividades es un camino de consciencia con nosotrxs mismxs y promover en cada situación la escucha del propio cuerpo y una comunicación asertiva. Un abrazo.

    • Rubén dice:

      Creo que aprendiendo de la experiencia expuesta en este artículo se curan muchas “eyaculación precoz” y “problemas” de erección. la mayoría de problemas sexuales vienen de una sexualidad encorsetada… maldito heteropatriarcado!! jejej controlan nuestra sexualidad.
      Un gran artículo. Gracias por compartir la experiencia y opinión.

  5. Matias dice:

    A mí me gustó mucho leer esto artículo!
    Gracias!

  6. El metavaron dice:

    Gracias! Muy interesantes reflexiones, que comparto desde mi heterosexualidad.

    Da igual qué nos guste, los hombres, las mujeres o ambos, como varones que somos con un badajo entre las piernas el patriarcado impone sus normas y crea unas expectativas y roles que debemos cumplir a rajatabla, bajo pena de traicionar nuestra “masculinidad”. Penetración, eyaculación, erección, son la Santísima Trinidad de la masculinidad y todo amante masculino que se precie tendrá unas buenas erecciones, penetrará con sabiduría y consciencia, y eyaculará entre espasmos de placer.

    Yo también he eyaculado sin alcanzar el orgasmo, obligado por esas expectativas. También he penetrado cuando prefería otro tipo de juegos, también he buscado erecciones provocadas cuando estaba tan a gustito con mi pene flácido y todo lo que se puede hacer con él (o sin él, y ahí está también la gracia).

    No sé si me gusta esa expresión de “la espada del machismo” para hablar de la polla, pero es indudable que vivimos en una dictadura genital, y que el patriarcado dice que tú o yo, por tener un pene entre las piernas, debemos utilizarlo y satisfacer las expectativas que su uso despierta. Los primeros en deshacernos de esas expectativas debemos ser nosotros mismos.

    • matteoriccimad dice:

      Gracias, El metavaron. Compartir experiencias es importante para enriquecer el tema, lo personal es político. Yo escribí desde un punto de vista gay, pero estoy contento de poder encontrar cruces de visiones con hombres de otras orientaciones. Juntos podemos crear nuevas formas de masculinidad, o mejor de ser personas sexuales. Un abrazo.

  7. Hola “Órbita diversa”, nos gusta vuestro blog, agradecemos vuestra labor y os hemos nominado a una distinción blogger… Aquí podéis ver quién nos ha nominado y en qué consiste la distinción.
    https://elcuencodebaubo.wordpress.com/2015/01/27/gracias-bloggers-y-gracias-a-todxs/

  8. kiki dice:

    Felicitaciones ahora saben como se sienten las mujeres…

  9. Ominona dice:

    Como hombre heterosexual, estoy muy de acuerdo con tu articulo, extrapolando la situacion a una relacion hombre-mujer, muchas veces nos sentimos intimidados porque alguna ocasion se nos imposibilita una ereccion y somos incapaces de cumplir con esos 3 mitos.
    La sexualidad va mas alla de todo lo mencionado.
    Es cosa de explorar nuestros cuerpos y compartirlo con nuestra pareja

  10. Muy interesante el artículo así como por supuesto las reflexiones que hay vertidas en él, creo sin temor a equivocarme que atañen a una realidad que desborda los significados y las etiquetas con las que nos identificamos en sociedad. Añoro el momento en que no se nos exija posicionarnos tras una determinada orientación u adjetivo a fin de poder ser juzgados, evaluados… considero que el hacerlo es auto-limitarse, restringir la libertad inherente de cada individuo de actuar en cada momento en arreglo a sus deseos y emociones y no en consecuencia a la personalidad y carácter que hemos tenido que construir para no ser marginados o excluidos, para poder subsistir en las dinámicas sociales.

    Disculpa si tal vez he aprovechado la ocasión para lanzar un grito al viento, en cualquier caso, debo darte las gracias porque tus reflexiones abren un espacio para el debate muy atractivo.

    Saludos.

    • matteoriccimad dice:

      Gracias Kevin por tu aportación a la reflexión. Yo simplemente escribí desde mi experiencia de hombre que de momento se ha relacionado sólo con hombres, pero estoy observando cómo las normas nos involucran a todxs. Es un placer expresarse y compartir emociones entre personas que se cuestionan. Un abrazo.

  11. Camilo dice:

    Genial, es de esas cosas que la gente escribe que logran identificarlo a uno.

  12. Aarón dice:

    El sexo entre hombres está lleno de estereotipos, ser pasivo, activo, inter… es obligatorio cumplir con un rol sexual para ser aceptado en el “ambiente”, para un encuentro casual o incluso para ser aceptado por una pareja. Nos acostumbramos a ver ciertas actividades como metas del placer. Me ha pasado también, en mis primeros encuentros sexuales, que tuve qué ceder a la satisfacción del otro. Ahora hablo, de lo que me gusta y lo que quiero experimentar y sentir; no cedo, si no me agrada no lo hago, y aunque he recibido reclamos, prefiero ser un poco egoísta a tener una experiencia terrible.
    Excelente artículo. Ojalá todos los hombres pudiéramos ser sexualmente libres.

    • matteoriccimad dice:

      Gracias Aarón por tu aportación al debate. En todos tipos de relación intentamos estar abiertxs a la comunicación con las otras personas. Un abrazo.

  13. libelia dice:

    Totalmente de acuerdo con el artículo, siendo como soy mujer. Creo que se puede extrapolar a los hombres heteros, que también sienten esa necesidad/obligación de erectar, penetrar y eyacular, centrando las relaciones eróticas en los genitalia y frustrándose si no consiguen los 3 pasos y, por extensión, si no consiguen que su amante (hombre o mujer) alcance la META, el orgasmo, olvidando que en el camino hay un sinfín de sensaciones que no deberíamos perdernos. Yo siempre digo que el orgasmo está sobrevalorado y que nos hace olvidar el camino, ese tiempo que no vuelve, en el que se puede recorrer un cuerpo entero, todo aquello que no son genitales, que nos pueden hacer vibrar de igual modo y que, si le diéramos más importancia, nos harían olvidar la frustración de la falta de erección, de la eyaculación precoz o, en nuestro caso, de un orgasmo tardío o inexistente. Creo que deberíamos hablar más, las parejas, las personas, porque tengo la percepción de que actuamos como creemos que el otro espera de nosotros, sin preguntarle, y, muy probablemente, equivocándonos. Quizá todos buscamos algo parecido y, sin embargo, no lo sabemos. Va siendo hora de hacer una puesta en común y vivir la erótica desde otra óptica, más libre y más sincera.

    Gracias por hacer reflexionar.

  14. […] Erección, eyaculación, penetración: los tres mitos de la sexualdiad masculina.  Así titula la revista Órbita Diversa un artículo muy interesante en el que se analizan los corsés impuestos por el orden patriarcal para el disfrute del sexo masculino: la erección, la eyaculación y el ser siempre y exclusivamente “objetos penetradores”. […]

  15. […] creo que es improbable (o mejor dicho, imposible) en esta sociedad ultra-machista y patriarcal, que ha elevado la eyaculación masculina a la categoría “eso es lo que te hace un verdadero hombr…. Por eso se investigó desde un principio los métodos anticonceptivos para mujeres, algo que […]

  16. […] creo que es improbable (o mejor dicho, imposible) en esta sociedad ultra-machista y patriarcal, que ha elevado la eyaculación masculina a la categoría “eso es lo que te hace un verdadero hombre”. Por eso se investigó desde un principio los métodos anticonceptivos para mujeres, algo que […]

  17. […] La pornografía no heterosexual tampoco se aleja de estos parámetros normativos y patriarcales. Yo también aprendí mucho del porno que consumí en mi adolescencia, y lo que siempre percibí fue una extrema sumisión por parte de la persona sumisa, con la que me identificaba por ser presentada como alguien joven, con una complexión física menor y sin vello, hacia el activo, mucho más, por lo que se entiende, masculino (vello, músculo y rudeza). De este modo pasaron los años creyendo que esta actitud de “objeto” era algo incuestionable, por no decir natural. Cuando tuve mis primeras experiencias sexuales cumplí al 100% ese rol, tanto que muy pocas mantuve prácticas que me interesaran o gustasen, siemp…. […]

  18. Esta bueno el artículo, aunque tb cae en un mito muy consolidado en los hombres, que es confundir eyaculación con orgasmo, puede haber orgasmos sin eyaculación como puede haber eyaculaciones sin orgasmo o de muy baja intensidad

    • matteoriccimad dice:

      Gracias Javier por tu aportación. La verdad es que hablamos de eyaculación, desconectada del tema del placer y del orgasmo, pero utilizamos el termino de forma simplificada. Un abrazo.

  19. […] Me presento. 1) Soy un hombre cis-sexual, persona que se ha identificado – por lo menos hasta hoy – “en masculino”. 2) Para definir mi orientación utilizo varias expresiones en diferentes contextos, cada una emocionalmente diversa: gay, homosexual, maricón, mariquita, me gustan los chicos. 3) Además, he tenidoexperiencias sexuales exclusivamente con otros hombres (¡o al menos yo los percibí como tales!): por lo tanto, algunos dirían que soy una “estrella dorada”, en Bolonia me llamarían “pura”. […]

  20. […] Erección, eyaculación y penetración: los tres mitos de la sexualidad masculina […]

  21. […] post más leído, escrito en 2015, fue Erección, eyaculación y penetración: los tres mitos de la sexualidad masculina, por Matteo Ricci […]

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